Autobiografía Mario Sánchez

 Autobiografía

Mi nombre es Mario Alberto Sánchez Rodríguez, nací un 24 de agosto en Cd. Jiménez, Chihuahua, al sur del estado. La mayor parte de mi infancia la pasé en este lugar, donde crecí en compañía de mis abuelos. De pequeño no tuve hermanos, pero sí un montón de primos y primas, con los cuales jugaba y hacía travesuras. También recuerdo que, desde pequeño quería ser maestro, cada que podíamos jugábamos a la escuelita, nos compraron un pizarrón pequeño de gis y ahí nos rotábamos para ver quien sería el profesor.

Todo cambió cuando nos mudamos a Cd. Chihuahua, para tener mejores oportunidades, ahí estuve en tres primarias diferentes, por lo que empecé a adaptarme fácilmente a los cambios, mi segunda parte de la infancia fue complicada, viví momentos muy difíciles, así que, al terminar la secundaria, regresé a Jiménez para estudiar el bachillerato. Ingresé al C.B.T.i.S. #138, en donde obtuve la carrera de Técnico en Análisis y Tecnología de los Alimentos, tenía un enfoque químico – biológico, por lo que las materias que llevaba me gustaban mucho, aprendí también mucho sobre la industria alimenticia, de los procesos industriales de los alimentos y también a preparar muchas cosas como queso, yogurt, pan, postres, embutidos, encurtidos, etc. De igual forma las prácticas profesionales las realicé en un centro de salud, en el área de laboratorio, aprendí a tomar muestras, hacer estudios, operar el equipo de laboratorio y todo eso me llamó la atención, así que estaba decidido a estudiar para Químico Bacteriólogo Parasitólogo. Se llegó el momento de sacar la ficha para el ingreso, así que acudí a la UACH pues ya estaba pensado, sin embargo, mi familia me insistía en entrar a la Normal pero a mi ya no me gustaba, a pesar de ello también saqué ficha en dicha escuela.

Cuando anunciaron las fechas para el examen de admisión, el examen en ambas instituciones era el mismo día, por lo que tuve que decidir en cuál iba a ingresar. En ese momento fue una decisión muy complicada, me dolía hasta la cabeza de tanto pensar a dónde ir. La mañana del día del examen aun no estaba decidido a donde acudir. Finalmente, tome la decisión de ingresar a la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de Chihuahua, cosa que no me arrepiento de haber hecho. Gracias a las personas cercanas, tomé una de las mejores decisiones de mi vida.

Ya estando en la normal, los aprendizajes fueron muy significativos. Cada día que pasaba me enamoraba más de mi carrera. Los momentos de estrés al ir de prácticas a las escuelas y toda la preparación que ello conlleva, el miedo y la incertidumbre de saber si la planeación fue la correcta, el material sería el adecuado, cómo serían los alumnos. Pero igual, eso nadie lo sabe, únicamente a través de la experiencia se van adquiriendo nuevos aprendizajes. Algo muy positivo de la normal, es que permite obtener mucha práctica, y ello nos fortalece y nos hace ser mejores docentes cada día. Sin embargo, aunque se realizan prácticas durante la formación, nunca acabas de totalmente darte cuenta de lo que realmente conlleva el situarte frente a un grupo como docente a cargo, ya no como un practicante.

Aprendí el sentido de pertenencia a la escuela, a la comunidad, a la entidad, pues ello resulta ser fundamental en el desarrollo de la identidad profesional. A partir de esto se va formando nuestra personalidad docente y del trabajo con el los alumnos, el grupo y la escuela en general. Nos damos cuenta que el ser docente no es solo ir a dar clases y cumplir con un horario. Es algo mucho más complicado debido a que el docente debe preocuparse por los más desvalidos. Terminan involucrándose los sentimientos pues es un trabajo que nos produce afectividad por los niños por lo que es muy difícil despegar las emociones y no estar en constante preocupación por nuestros alumnos. Todo lo aprendido durante mi estancia en la normal me sirvió, porque después de egresar de la Licenciatura en Educación Primaria, venía el gran desafío de ver en dónde me darían la plaza docente, con cierto miedo acepté el lugar en Cd. Juárez, sobre todo por la situación de violencia que se vivía en ese entonces y todas las noticias amarillistas que resaltan de nuestra ciudad.

Afortunadamente, no tendría que venir solo pues mi esposa Daena, vendría junto conmigo, también es maestra. Con la cual he formado una hermosa familia con dos preciosas hijas: Mariana y Maite. Pues bien, al llegar a esta ciudad, nos sentíamos con cierta frustración al no conocer el lugar y más que nada por no saber en dónde estaban nuestros centros de trabajo. Nos dieron cita en las oficinas de educación, que en ese tiempo se ubicaban por el Eje Vial, nos dieron la bienvenida, la carta de asignación y todo eso. Ahora era tiempo de ir a presentarnos a nuestros centros de trabajo, nos comentaban que estaban muy cerca de ahí.

Pues nada, a buscar qué camión pasaba por esos lugares, primero fuimos a buscar la escuela de mi esposa, la cual estaba por las maquilas del cinco, bajamos del transporte, preguntamos por donde quedaba, caminamos un poco y encontramos la escuela. Luego fuimos a buscar mi escuela. Fue toda una travesía poder llegar, pues se tomaban varios camiones y estaba muy lejos, allá a las faldas del cerro de la biblia. Al llegar, tuve mucho miedo pues el contexto no se veía nada favorable, casas en condiciones precarias, las calles sin pavimentar, un voladero cerca, en fin. No quedaba más que presentarnos a nuestras labores docentes.

La escuela primaria a la que fui asignado es la “22 de Septiembre 2611” en donde me recibieron con una cálida bienvenida, resultó que ahí estaba una antigua compañera del grupo de danza de la normal, por lo que ya no me sentí tan desubicado, además que llegábamos cuatro compañeros de la normal, era una escuela de seis grupos, así que prácticamente éramos nosotros la mayoría de la plantilla. Gracias a ello el ambiente y las relaciones interpersonales fluyeron de maravilla. Todos nos llevábamos muy bien, las actividades que planteábamos como escuela, las llevábamos a cabo, éramos muy unidos y trabajábamos como equipo. Por ello, los dos ciclos escolares que duré en esta escuela se notó un gran progreso. De aquí radica la importancia del clima institucional y las relaciones interpersonales, aunado a la gestión por parte de la directora, que, cuando llegaba a existir algún conflicto se daba solución de forma inmediata, sobre todo por la apertura que teníamos como colectivo docente.

Lo que puedo decir de este centro de trabajo, es como luego dicen, “No juzgues un libro por su portada” la convivencia era tan bonita, el trato con padres de familia y alumnos era excelente, parecía que estuviéramos en una comunidad rural, lo que se les pedía hacían el esfuerzo por cumplir dentro de sus posibilidades y a pesar de las limitaciones que tenían se notaba el entusiasmo por ir a la escuela, eran respetuosos y colaborativos, de igual forma actuaba la dimensión social, en donde creaba con los padres de familia un clima de confianza, puesto que los maestros cumplíamos una función social muy importante dentro de este contexto, así que nuestras recomendaciones y sugerencias eran bien vistas por la comunidad.

Al pasar dos ciclos escolares, me cambié de centro de trabajo, al Centro Escolar Revolución 2288, trabajé como docente durante un año. Era un contexto totalmente distinto, está ubicada en la Chaveña, prácticamente en el centro de la ciudad. El entorno social y económico era muy diferente, aquí tenían mejores condiciones de vida, sin embargo, eso también hacía que el comportamiento de los alumnos fuera diferente, más altaneros e irrespetuosos, a comparación de la otra escuela así que la valoración social del trabajo docente casi no se reconocía. En lo que respecta a las estrategias de enseñanza era complicado “salir de lo cotidiano” pues había varios compañeros docentes con bastante antigüedad, el ambiente era hostil, había preferencias y no había un trato igualitario, los nuevos no teníamos voz ni voto. Las reuniones se tornaban tediosas pues se desvirtuaba el propósito de las mismas, lo que hacía que se retrasaran y no cumplieran con los propósitos establecidos o perder el tiempo en discusiones sin sentido, lo que reflejaba un manejo incorrecto por parte de la directora.

Durante ese ciclo escolar, me decidí hacer examen para promoción a Dirección, quedando entre los primeros lugares en el estado, lo que me permitió elegir donde yo quisiera, dentro de las opciones venía la escuela en la cual había estado trabajando y en la que continúo hasta el día de hoy, sólo que como director. Lo que me llevó a ser directivo fue la visión que tuve desde la normal, la de poder cambiar las cosas para bien y poder estar siempre en una mejora continua. Como maestros y personas nunca dejamos de aprender, quien diga lo contrario se equivoca. El estar en otra función, te permite ver las cosas desde una óptica distinta, es decir darle otra perspectiva, también el haber ejercido la docencia, haber convivido con otros compañeros, te ofrece la oportunidad de conocer de primera instancia las necesidades de los maestros. Siempre me he caracterizado por ser una persona abierta, empática y comprensiva lo que me ha servido para ir mejorando poco a poco.

Fue un gran reto el enfrentarme tan joven a este tipo de funciones, pero gracias a ello y a la experiencia es, que nosotros como docentes vamos avanzando y cultivando esa identidad profesional. En el día a día se va fortaleciendo puesto que es un proceso de construcción dinámico y continuo, aprender del compañero que tiene experiencia tanto como del que viene entrando, pues al combinarlos hacen una sinergia fabulosa. El aprender de nuestros errores, el permitir que la escuela sea un espacio de formación de valores permite que el docente se vuelva más analítico y reflexivo de su práctica docente y todo lo que ello conlleva.

Apenas tengo cinco años como director y siento que me falta mucho por aprender, lo que me llena de satisfacción es que poco a poco se han notado los cambios dentro de la escuela, desde la relación con los padres de familia y la comunidad escolar, como de todo el colectivo docente. El permitirles a los compañeros sentirse con la libertad de trabajar como ellos les parezca conveniente, aplicando la didáctica para tener un buen rendimiento académico, ha dado resultados. Espero y confío que los años venideros siempre existe este clima de confianza, sobre todo para seguir trabajando en beneficio de nuestros alumnos. Así mismo, continuar con mi profesionalización, pues es algo que me gusta mucho, seguirme preparando, desde que salí de la normal no he dejado de estudiar, cursé una Licenciatura en Danza Folclórica y Artes por lo que cada año he participado en los concursos de danza en las primarias que he trabajado, lo que ha ayudado a conocer mejor a los alumnos y padres de familia, también a tener una mejor convivencia y que este tipo de actividades extra curriculares sirven como motivación para que los alumnos tengan un mejor rendimiento. Y ha sido una gran forma de combinar ambas carreras, sobre todo por que es algo que me apasiona hacer.

Espero culminar la maestría para tener una mejor preparación y seguir con ese gusto por nunca dejar de aprender. Aun queda mucho camino por recorrer pero soy del pensar que “no debemos perder los pies de la tierra” no por tener un puesto “x” vamos a ser más que otros. De aquí la importancia de la dimensión valoral, en donde siempre hagamos nuestro trabajo con humildad y sobre todo con ánimo de hacer siempre bien las cosas y si no es así poder aprender de nuestros errores para cada día ser mejores.

 

Comentarios

  1. Me encanta como haz ido evolucionando y creciendo en tu profesión. Te deseo lo mejor de la vida y mucho éxito siempre. Te envió un abrazo sincero=(

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  2. Que padre es conocer un poco más a las personas por este tipo de actividad, a ustedes los hemos tratado un poco más por los trabajos en equipo, lety y yo sospechábamos que eran esposos pero nunca nos atrevimos a preguntar jajja pero es bonito todo lo que han pasado y hasta donde han llegado.

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  3. Un hombre de logros grandes, que gusto coincidir en la maestría. A ver si se me pega algo. Fabuloso leer que tienes una compañera de vida tan afin, una familia hermosa y muchas metas que alcanzar. Dios no se equivoco cuando te hizo elegir pedagogía contra bacteriología.

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